Haciendo negocios en Canadá

Una relación difícil con Estados Unidos ha ensombrecido la imagen brillante de la economía canadiense. La dependencia económica de los canadienses con Estados Unidos no puede ser exagerada. Estados Unidos es el comprador número uno de productos canadienses y proveedor de importaciones a Canadá. Cuando la administración Trump notificó el año pasado al Congreso su intención de reabrir las conversaciones con Canadá y México para renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, la medida provocó escalofríos en todo Canadá.

La incertidumbre sobre el futuro del TLCAN ha suscitado preocupaciones para aquellos interesados en invertir en Canadá. Algunas empresas extranjeras usan a Canadá como un trampolín para lanzarse a Estados Unidos.

Uno de los puntos conflictivos en las negociaciones es la insistencia de Estados Unidos en que Canadá acepte una fecha de vencimiento de cinco años en cualquier acuerdo. La condición parece extraordinaria. Las empresas no invertirán si las reglas pueden cambiar completamente en cinco años.

La disputa comercial es una vergüenza porque se ha distraído de algunos esfuerzos masivos del gobierno para atraer inversiones y acelerar el crecimiento económico y laboral en Canadá.

El gobierno estableció un banco de infraestructura el año pasado para usar los dólares federales para aprovechar las inversiones privadas para financiar grandes proyectos de infraestructura como el transporte público. Canadá está invirtiendo US$ 35 mil millones y espera atraer de cuatro a cinco veces más de fuentes del sector privado, como los fondos de pensiones.

La legislación que estableció el banco exige que los proyectos de infraestructura generen ingresos y sean de interés público, como las carreteras de peaje o los sistemas municipales de agua y aguas residuales. El gobierno ha focalizado tres áreas de inversión: transporte público, comercio y transporte, e infraestructura verde.

El banco es parte del plan general del gobierno para invertir casi US$ 100 mil millones en la infraestructura envejecida de la nación. Para las empresas de ingeniería y construcción, eso es un canto de sirenas.

Canadá ya es conocido por tener uno de los entornos empresariales más amigables del mundo. Las ventajas de construir un negocio en Canadá incluyen:

Una fuerza laboral altamente educada. Según el Foro Económico Mundial, Canadá ocupa el cuarto lugar en el mundo en construir y aprovechar su potencial de capital humano  .

Facilidad de iniciar un negocio. Canadá fue clasificado como el  segundo mejor lugar para iniciar un negocio en el mundo.

Un sistema bancario fuerte. El sector financiero tiene una tradición de prácticas crediticias conservadoras y fuerte capitalización.

El gobierno no está dando por sentada su cultura de negocios. También está posicionando al país para competir en la economía global del siglo XXI mediante el establecimiento de cinco centros de innovación de la industria y la investigación.

Los centros contarán con pequeñas y grandes empresas que trabajarán en conjunto con instituciones de investigación y organizaciones no gubernamentales para hacer avances científicos y hacer crecer la economía. El gobierno proporcionará hasta US$ 950 millones a lo largo de cinco años en los cinco centros, que coincidirán con los consorcios empresariales.

Después de una competencia nacional, el gobierno optó por centrarse en la fabricación avanzada, la tecnología digital, las proteínas vegetales, la inteligencia artificial y la robótica, y las industrias basadas en los océanos, como la pesca y el petróleo y el gas.

La idea es crear áreas de investigación y desarrollo concentrados, como Silicon Valley de California, que lanzará nuevas empresas y creará empleos. Es un proyecto ambicioso para tiempos ambiciosos cuando los países están en una competencia mundial por talentos y dólares de inversión.

La competitividad de Canadá ha crecido debido al libre comercio con los Estados Unidos, comenzando con un acuerdo bilateral en 1987 y con el TLCAN siete años más tarde. El TLCAN aumentó dramáticamente la integración comercial y económica entre Estados Unidos y Canadá. Estados Unidos es, con mucho, el mayor socio comercial de Canadá. La inversión directa de Estados Unidos en su vecino del norte aumentó de US$ 70 mil millones en 1993 a más de US$ 363.9 mil millones en 2016, los últimos datos disponibles.

Las preocupaciones sobre el destino del TLCAN aumentaron luego de que la administración de Trump a fines de mayo impusiera aranceles a los productos canadienses de acero y aluminio del 25 y el 10 por ciento. Canadá tomó represalias con su propia lista de aranceles, con un objetivo de  US$16,600 millones en importaciones estadounidenses de acero, aluminio y otros productos.

La disputa arancelaria está agregando presión a las conversaciones en curso del TLCAN. La terminación de NAFTA ciertamente perturbaría la economía canadiense. El impacto es difícil de predecir porque nadie sabe qué régimen arancelario reemplazaría al TLC. Pero la industria automotriz y otros sectores sensibles al comercio sentirían los efectos.

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