El Estado de México y sus Pueblos Mágicos

El Estado de México, es uno de los dos estados de la República Mexicana con el mayor número de Pueblos Mágicos en su territorio, con nueve en total:

El Oro: Hogar de la que alguna vez fue una de las minas más importantes del mundo, hoy es uno de los Pueblos Mágicos más bellos del Estado de México, rodeado por bosques y con una hermosa arquitectura europea en sus encantadoras construcciones como la capilla de Santa María de Guadalupe con su bello atrio y su jardín de rosas; el Palacio Municipal, con una fachada estilo art nouveau y su mural “El Minero”, que muestra la vida del lugar hace cien años.

El Teatro Juárez, construido en 1907 para la presentación de óperas, zarzuelas y obras de teatro isabelino, con una ornamentación exquisita de madera y detalles dorados. El Oro también cuenta con atractivos como el mercado municipal y una gran selección de opciones gastronómicas; el Centro Artesanal El Oro, con sus cestos de ocoxal (hojas secas de pino) y su licor “La Chiva” a base de hierbas y anís; la Plazoleta del Vagón con el restaurante/vagón “Express Minero”; el Tiro Norte, que tiene una de las mejores vistas del pueblo; y el Museo de la Minería, la puerta de entrada al mundo minero.

Para disfrutar las experiencias en la naturaleza, muy cerca se encuentran las presas de Brockman y Victoria, y el paseo a caballo, la pesca y el campismo.

Malinalco: Mística población rodeada de montañas verdes y coronada con techos rojos, con gran variedad de actividades para disfrutar y la infaltable gastronomía suculenta, de la que no debes dejar de probar la deliciosa trucha al estilo Malinalco. Al pasear por sus calles se puede disfrutar de su arquitectura y de importantes sitios como:

  • El Convento Agustino del siglo XVI.
  • El Coyotito en el paraje de San Juan.
  • El Museo Universitario Luis Mario Schneider, dedicado a la historia regional.
  • El Museo Vivo “Los bichos de Malinalco”.
  • El sitio arqueológico de Malinalco en el Cerro de los Ídolos, una estructura única en nuestro país.
  • La Casa de cultura Malinalxochitl, donde trabajan los maestros artesanos de la madera.
  • Las Caritas, detrás del Panteón Municipal.
  • Las pinturas rupestres de Los Diablitos.
  • Sus ocho preciosas capillas coloniales.

Tepotzotlán: Pueblo Mágico que ha conservado su ambiente provincial sin importar el paso de los años. Entre sus atractivos destaca especialmente el Ex Colegio de San Francisco Javier, la obra cumbre del barroco churrigueresco en México y que aloja al Museo del Virreinato, con cientos de piezas artísticas e históricas, que van desde espectaculares retablos hasta las esculturas realistas, y la Hostería del Convento, un hotel y restaurante de comida tradicional.  La iglesia de San Pedro Apóstol, donde se llevan a cabo la mayoría de los eventos religiosos del pueblo, y los típicos portales, con variadas opciones para comer y comprar, al igual que diversos centros artesanales, heladerías y el mercado municipal, en el que se pueden disfrutar deliciosos antojitos mexicanos.

Para amantes del aire libre, a menos de una hora del pueblo están los famosos Arcos del sitio, uno de los acueductos más altos de México y cuya reserva natural es ideal para practicar actividades ecoturísticas; y el Parque Ecológico Xochitla, con frondosas áreas verdes, atracciones acuáticas, recorridos en tren y actividades familiares.

Valle de Bravo: En sus bellos paisajes, se pueden practicar deportes extremos, como el ciclismo en Monte Alto, rappel en el Peñón del Diablo, vuelo en ala delta y senderismo en La Peña del Príncipe o en alguno de sus miradores. También, es posible dar paseos en lancha, jet-ski, yate en su lago, y visitar las majestuosas cascadas Velo de Novia y el Río de Molino en Avándaro. Entre noviembre y marzo, es imprescindible visitar el Santuario de las Mariposas Monarca “Piedra Herrada”.

En sus calles empedradas se pueden visitar espacios como la Casa de Cultura, el Jardín Central, la Plaza Independencia y la Iglesia de San Francisco, así como el Museo Arqueológico de Valle de Bravo, con piezas de 18 zonas arqueológicas; el Templo de Santa María Ahuacatlán, que alberga un Cristo Negro que se considera milagroso; y la Alameda, con gran variedad de juegos infantiles.

San Juan Teotihuacán: Ofrece varios atractivos ideales para complementar una visita a las pirámides, como el Templo y Monasterio de San Juan Bautista, fundado en 1548; el Templo de Nuestra Señora de la Purificación, con fachada de cantera; el Jardín de las Cactáceas de cuatro hectáreas de extensión y con una gran variedad de fascinantes especies; el Reino Animal, un parque sustentable que alberga más de 1,400 animales que se pueden conocer en un recorrido al estilo safari.

También existen diversas opciones gastronómicas en el pintoresco tianguis de los lunes con sus puestos de barbacoa y mixiotes; los restaurantes La Gruta y Gran Teocalli, famosos por su comida típica. También es posible dar una recorrido por la fábrica de productos de tuna, nopal y xoconostle, elementos básicos de la economía de la región. Otro atractivo son los servicios de bienestar como temazcal y masajes.

Villa del Carbón: Precioso Pueblo Mágico con raíces otomíes que combina la tradición charra, las artesanías y la naturaleza.  Es obligado visitar la Plaza Hidalgo o Plaza Principal, nombrada en honor del Padre de la Patria durante la celebración del Centenario de la independencia., rodeada por construcciones como la iglesia de la Virgen de la Peña de Francia, el antiguo Palacio Municipal, y la Casa de Cultura, que contiene una biblioteca, un auditorio, un centro comunitario de aprendizaje y un pequeño museo arqueológico. Además de un precioso quiosco y uno de los cuatro árboles “de manitas” que quedan en nuestro país.

Se puede disfrutar plácidamente de la naturaleza, en sus tres famosas presas: la presa Taxhimay, famosa porque en su centro se asoma la cúpula del poblado de San Luis de Las Peras; la presa del Llano, conocida por sus cabañas, su pesca y sus sitios para acampar; y la presa Benito Juárez, ideal para disfrutar de la gastronomía local.

Aculco: Pueblo Mágico ideal para los amantes de la aventura, la historia y la naturaleza, en sus calles coloniales ofrece interesantes visitas como la Plaza de la Constitución con su tradicional quiosco y su Palacio Municipal; los acueductos conocidos como “Los Arcos”; la Parroquia y ex Convento de San Jerónimo, que se empezó a construir en 1540; los Lavaderos Públicos, que desde siempre han sido utilizados por las mujeres otomíes para lavar la ropa con el agua de un cercano manantial; y el Santuario del Señor de Nenthé, dedicado al “Señor del agua”.

Aculco tiene dos especialidades, que son los lácteos producidos a la usanza tradicional y es recomendable dar una vuelta por algunos talleres para descubrir a fondo los procesos de las artesanías de cantera, y descubrir por qué es uno de los Pueblos Mágicos del Estado de México más conocidos. Para complementar una visita plena de aventura, están las hermosas cascadas de la Concepción, y la presa y peña de Ñadó, destinos ideales para practicar ecoturismo.

Ixtapan de la Sal: Conocido por su enorme parque acuático, que es uno de los más grandes de Latinoamérica y ofrece aguas termales a las que se les atribuyen propiedades curativas. Se puede disfrutar de albercas cubiertas y al aire libre, chapoteaderos, salvavidas, vestidores, restaurante, servicio médico, y una clínica de belleza con especialistas que ofrecen la aplicación de mascarillas, masajes y fisioterapia.

Además del balneario, el Pueblo Mágico de Ixtapan de la Sal ofrece diversas experiencias, que se viven en su pintoresco jardín central, su tianguis del domingo y su Parroquia de la Asunción, el corazón religioso del pueblo. También, tiene un lado natural y maravilloso, cuyo mejor exponente son las Grutas de la Estrella. Por lo que concierne a su parte gastronómica, existen platillos como los chilacayotes en pipián y carne de puerco, mole rojo con guajolote, pancita de res o menudo, y gorditas de frijol, haba, requesón y chicharrón.

Metepec: Esta es la opción más cultural en los pueblos, es una población reconocida por su riqueza artística y arquitectónica, presente en su Iglesia y Ex Convento de San Juan Bautista, su Museo del Barro, su Iglesia del Calvario y, por supuesto, su Plaza Juárez.

Además este Pueblo Mágico también brilla por su talento artesanal y especialmente por su alfarería, pues sus árboles de la vida son famosos en todo el mundo. Debes conocer la Casa del Artesano para entrar a un primoroso universo de color y tradición. Además no sólo es un placer para la vista sino para el paladar, pues ofrece platillos como los tamales de charal, la sopa de hongos y los tacos de plaza del tianguis de los lunes, hechos con chicharrón, pata de res, acociles, charales, guaje, pápalo y chile verde y las icónicas Garañonas del Bar 2 de abril, bebidas alcohólicas hechas con 14 hierbas, y que se dice, tienen propiedades afrodisíacas.

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